Un landmark escénico formado con estructura modular tipo Layher se convierte en un elemento arquitectónico ligero pero contundente dentro del festival de música electrónica. Sobre esta estructura se tensan textiles transparentes y translúcidos que funcionan como una segunda piel. Durante el día permiten percibir la profundidad de la estructura y su geometría, mientras que por la noche se transforman en superficies sutiles que capturan y difunden la iluminación programada.
La luz se filtra, rebota y atraviesa las capas, revelando distintos volúmenes y ritmos visuales que evolucionan, generando una presencia escénica que cambia constantemente entre lo arquitectónico y lo atmosférico.